domingo, 20 de abril de 2014

EL GATOPARDO (IL GATTOPARDO) DE GIUSEPPE TOMASI DI LAMPEDUSA. VERSIÓN CINEMATOGRÁFICA DE LUCHINO VISCONTI

Han pasado más de cincuenta años de la presentación de la película de Visconti (1963) y se cumplen este año sesenta desde que el príncipe Giuseppe Tomasi de Lampedusa (1896-1957) empezara a escribir la novela, que culminaría en tres años, y muriendo poco después (1954-1957), sin que pudiera verla publicada en vida. El mecanoscrito de 1956 fue rechazado por dos de las grandes editoriales italianas, Mondadori y Einaudi. El que apostó por aquella crónica de la decadencia de la aristocracia siciliana fue el novelista Giorgio Bassani, autor de El jardín de los Finzi-Contini, que publicó el texto en la editorial de Giangiacomo Feltrinelli en 1958. La versión editada con esmero por Bassani fue la oficial durante diez años, y la que leyó el cineasta Lucchino Visconti cuando en 1963 la inmortalizó en la gran pantalla. Fue el texto oficial hasta que en 1968 el catedrático Carlos Muscetta la puso en tela de juicio por unos manuscritos de Lampedusa, que señalaban algunas discrepancias. Esto dio lugar a una nueva edición en 1969, que se revisó y fijó en 2002.


A pesar del tiempo transcurrido, como suele ocurrir con muchos textos y aunque tuvieran dificultades iniciales para su publicación, ha sido considerada una obra canónica por la crítica e inolvidable para los lectores: el paso de los años sólo ha servido para aumentar los admiradores de la novela y de la película; también, en buena medida, gracias a la magnífica representación cinematográfica que contribuyó a darle nombre por su apuesta estética, por la escenografía, el vestuario, la actuación actoral, los diálogos, la música y todo cuanto rodea a la magia del cine, que aquí deslumbra.


TÍTULO: EL GATOPARDO

Título original:  Il gattopardo
Año:   1963
Duración: 205 min.
País:   Italia
Dirección  Luchino Visconti
Guión: Suso Cecchi d'Amico, Pasquale Festa Campanile, Massimo Franciosa, Enrico Medioli, Luchino Visconti
Música: Nino Rota
Fotografía: Giuseppe Rotunno
Producción: Goffredo Lombardo
Género:  Drama | Siglo XIXHistórico
Premios: 1963: Nominada al Oscar: Mejor vestuario (Color)
                1963: Festival de Cannes: Palma de Oro
                1963: Globos de Oro: Nominada nueva promesa masculina (Alain Delon)
                1962: Premios David di Donatello: Mejor producción


La historia se sitúa y desarrolla fundamentalmente en la época del Risorgimento italiano; durante unos meses del año 1860 cuando Garibaldi invade Sicilia por Marsala. Contiene el tiempo de los convulsos años de la unificación de Italia en los que se describe el final de lo que fue la nobleza siciliana personificada por el Príncipe Fabrizio y su familia,  que Tomasi de Lampedusa  escribe en recuerdo de Giulio IV di Lampedusa, bisabuelo del autor; aunque no se trate, stricto sensu,  de una novela histórica.



Los primeros minutos de la película nos introduce  en los ritos y costumbres religiosas de la familia: rezo del rosario guiado por el padre Pirrone, el sacerdote de la casa de los Salina y coprotagonista de una digresión importante, por ser testigo  ocular de todo lo que se produce.

                          
Al sacerdote se le describe como un  hombre sencillo y fiel a los principios cristianos;  sucio, descuidado y monótono, está al servicio de la familia; les acompaña permanentemente en viajes, paseos, visites, fiestas, rezos. Es el testigo de conversaciones y situaciones íntimas. Es un personaje con poca  autoridad  para disentir  de Don Fabrizio, de manera que  hasta  es capaz de acompañarle y absolverle, también, de sus escapadas sexuales nocturnas. En conversaciones con el príncipe, la ética del sacerdote siempre es mucho más frágil que la de don Fabrizio, y sus argumentos menos contundentes. 

                           
Mientras siguen los rezos se producen disturbios en el exterior de la casa, incluso con víctimas, que desde el interior se observan, ya en estas primeras secuencias, como una revolución de la que no van a poder salir airosos, fácilmente. 
J. R. Juliá. Atlas de historia universal, Barcelona 2000. Vol. II, p. 87




















La historia contenida narra el ocaso de una aristocracia (a la que pertenecía el propio Lampedusa), ante el empuje incontenible de la burguesía. El relato gira, además, en torno al día a día de la numerosa familia de Don Fabrizio Príncipe de Salina, patricio cuyo escudo está representado por un leopardo.  


Al inicio, y como cada verano, toda la familia se traslada desde Palermo hasta la residencia estival de Donnafugata, un feudo de los Salina en el centro de la isla de Sicilia. El itinerario es un largo trayecto  en coche de caballos durante el cual han de sufrir las altas temperaturas estivales  y circular por caminos terrosos lo que les hace llegar polvorientos y sudados. 


Gran parte del relato se establece en Donnafugata, un feudo evocado entre la ficción y la realidad, donde pasan los veranos desde tiempo inmemorial. Fabrizio es el Señor. Respetado por los habitantes del lugar y entorno. Se le considera el máximo responsable de su numerosa saga y se le concede la capacidad de decidir sobre la vida y actuación de cuántos le rodean, a los que juzga y menosprecia por su bajo perfil y mojigatería. Se salva del desprecio su sobrino, su querido Tancredi -huérfano del que es tutor- al que admira por su ingenio, vivacidad y exuberancia. Fabrizio ve en el joven un rugido del leopardo jaspeado que representa la saga, tal y como él lo había sido en el pasado. Desde el comienzo de la revolución, Tancredi da muestras de sagacidad y capacidad de reacción ante los acontecimientos al alistarse a los Camisas Rojas, las tropas de Giuseppe Garibaldi, con poca motivación, pero en una oportuna actuación y con la suerte de ser herido sin importancia en una pelea, por lo que su vida en la guerra le dura poco, pero su acción será reconocida por todos, y pronto puede volver a casa rodeado de gloria. 
Escena  de“Il Gattopardo”, al fondo el palacio de Donnafugata, residencia principesca de los Salina
La ciudad está regida por el tosco Don Calogero Sedàra, el alcalde. Un prestamista y usurero burgués que ha sido capaz de reunir en poco tiempo, gracias a su ingenio político, una riqueza inmensa, de la que carece el Príncipe, y por tanto, representa perfectamente el modelo de clase que ha de sustituir al de la nobleza de generaciones anteriores; sin cultura y con pocos modales, pero con capacidad para asumir el poder económico y político, y por lo tanto, antitético, pero oportuno, para la saga del Príncipe Fabrizio.

La hija de Calogero Sedàra es la hermosa y exuberante Angélica, que pronto se enamora de Tancredi, que le corresponde,  y D. Fabrizio como tutor,  pide su mano. 


El Príncipe Fabrizio acepta el matrimonio del sobrino como un símbolo de los nuevos principios sociales e ideológicos de la época en la que viven, porque ve claramente que será la manera de  poder sobrevivir su clase,  incapaz  de renovarse a sí misma: el pacto es, entre otras cosas, un sello del compromiso para conseguir "una dote inversa" por medio del matrimonio. Tancredi carece de patrimonio para la gestión de las deudas del difunto padre (hermano del Príncipe) y para conseguir sus metas por medio de la acción política a la que aspira es necesario tener de un caudal económico del que adolece. Angélica no tiene nobleza de cuna pero está en una situación económica próspera. El Príncipe ve en ese matrimonio la  posibilidad  del triunfo social de la pareja; la riqueza de ella y la nobleza y currículo de él,  junto a Garibaldi, servirán para asegurar las aspiraciones políticas de Tancredi, a las que es un claro aspirante. Una situación impensable unos pocos años antes.






Poco después se produce un episodio significativo,  que preconiza lo que ha de ocurrir en el nuevo tiempo: Llega a Donnafugata un funcionario del norte, de Piamonte, Aimone Chevalley de Monterzuolo, que ofrece a Don Fabrizio la posibilidad de ser  senador del nuevo Reino de Italia, y representante de Sicilia. El Príncipe rechaza esta oferta alegando que está demasiado ligado al antiguo régimen de los Borbones y que la Casa de Saboya desconoce la situación real de los sicilianos, tanto de los aristócratas como de los campesinos, y rubrica su negativa diciendo que "su orgullo es más fuerte que su miseria". Poco después, como  ya preveía, será su sobrino quien ocupe la plaza. 

          

Han pasado dos años. Todo vuelve a una cierta normalidad.  Muchos de los camisas rojas ahora son altos militares regulares. Algunos siguen criticando a Garibaldi, aunque lo hayan apoyado.  
El Príncipe se siente deprimido por la visión que le ofrece el mundo que se acaba para él. 

El baile  es  una joya  de lenguaje simbólico  por toda la representación y valor de lo no verbal que tiene la secuencia por medio de las miradas del Príncipe a los invitados y sobre todo a las mujeres. Llegan al espectador la percepción de sus sentimientos. Es incapaz de reconocer cualidades al presente, todo le repudia y eso le hace sentir peor: Ve a las mujeres, a las que antes tanto ha admirado y amado, chillonas, burdas, mayores, sin que ninguna le atraiga. 

Entra en la biblioteca sudoroso y angustiado para alejarse de ese entorno: El Príncipe Salina levanta la mirada y ve en el cuadro de Greuze  "La muerte del justo", el  reflejo de su devenir. Es el espejo de su futuro y le permite intuir la cercanía de su propia muerte. 


Jean-Baptiste Greuze (1778)  Le fils puni
Su última satisfacción, como canto del cisne, es la invitación al baile del vals con Ángela, hecho a ruegos de ella, pero con íntima satisfacción para él. En las miradas del Príncipe se trasluce toda la pena que siente por si mismo por no ser él la pareja de la chica, de gran belleza, en vez de su sobrino. Ya nada es lo que había sido. La fina melancolía que siente es captada con sabia precisión por los gestos del actor norteamericano Burt Lancaster. Magistral y sorda desesperación que se trasluce en su mirada. Ha de despedirse del pasado, aceptar los cambios con resignación, postura estoica que requiere de mucho heroísmo. Las miradas, los roces y todo  lo que se produce  durante el baile es cercano, sensual y lleno de recuerdos de un tiempo anterior donde a cada vuelta, parece que su pasado llegue al presente de forma profunda y dé el adiós a la vida.

Ha llegado el momento del cambio generacional representado por Tancredi y Angélica; el tiempo no se detiene, no perdona. La interpretación de Alain Delon y de Claudia Cardinale como pareja,  dan toda la belleza, gracia, frescura y sensualidad  imaginable a sus papeles respectivos. 

          

Después del baile con Ángela, poco a poco, se retira aturdido de la fiesta, por el ruido de platos, copas y saludos con bocas llenas y el desconsuelo por todo lo que con el paso de los años se ha perdido. Ya en la calle, ante el paso de un sacerdote que va con el viático para algún enfermo, expresa su deseo de morir y alejarse de todo aquello que no entiende del mundo nuevo. La película nos deja con ese final, pero la novela nos otorga una mayor información posterior en la que se relatan las consecuencias de esos hechos, por su significado.   

Todo discurre con monotonía y desconsuelo, hasta la muerte, que le llega en una anónima habitación de hotel en 1883, cuando regresaba de Nápoles, adonde había acudido para unas visitas médicas. Pasados los años, las tres hijas de Fabrizi permanecen solteras -Concetta, la mayor estaba enamorada de Tancreti y era correspondida, pero un sentido práctico de la vida y la aceptación por parte del pater familia torció sus amores con el primo y quedó desencantada del amor para siempre-. Amargadas por sus vidas solitarias y carentes de sentido y reprimidas por el entorno en el que viven se dedican a coleccionar falsas reliquias de santos, lideradas por Concetta. En la novela, la acción llega hasta el año 1910. La ya anciana Concetta recibe la visita de Angélica. Tancredi ha muerto después de una agitada carrera política y la envejecida Angélica tiene problemas de salud. El repaso del tiempo pasado, y de los hechos ocurridos, les lleva a ver que todo ha cambiado mucho. Ya no tienen aquella alegría y fuerza juvenil. Sienten el peso del tiempo pasado y cada cual y una ha tenido su propia responsabilidad en el desarrollo de los acontecimientos.

La Música de la película

La belleza estética del relato cinematográfico tiene su coronación en la banda sonora  con las quince piezas  de Nino Rota que la componen, compuestas por mazurcas, contradanzas, valses, polkas,  etc., además de las referencias operísticas a La TraviataLa sonnambula de Bellini, etc.,  que invitan a la ensoñación y a meterse  y arropar el momento que están viviendo los personajes. 

                             


Viaggio A Donnafugata, primera pieza de esta maravillosa banda sonora compuesta por Nino Rota suena en el camino de Palermo a Donnafugata, que ha transcurrido durante tres tórridos días de agosto en un un incómodo coche de caballos y  adonde llegan empolvados por la tierra del camino.   



Nino Rota (1911-1979)  Danze dal Gattopardo Mazurka. Valzer del commiato. Polka. Galop. Valzer brillante (de G. Verdi)


           

El autor y la obra 

Il Gattopardo no es una novela histórica pero permite hacer una reflexión sobre el Risorgimento, porque expresa una posición polémica respecto a los resultados del proceso de unificación nacional. Desde el nacimiento de una Italia unida, en el  Sur y, en particular, en Sicilia, diversos autores como Federico De RobertoGiovanni Verga Luigi Pirandello denunciaron los límites del proceso de unificación, expresando su decepción frente a la incapacidad del  nuevo estado para  resolver los problemas del Sur por lo que  demuestra que fue  un proceso político sólo aparente. 



Giuseppe Tomasi di Lampedusa   escribe  entre 1954 y 1957 una novela ambientada en un período histórico preciso;  destacado por las fechas escritas en la parte inferior de cada una de las ocho partes. Il Gattopardo resalta  los acontecimientos que se produjeron entre 1860 (el año del desembarco de Garibaldi en Sicilia y el inicio del proceso de unificación nacional) y 1910 (el quincuagésimo aniversario de la llegada). Aunque 1860 es el centro del relato. Las primeras cuatro partes de la obra  transcurren en 1860; la quinta y la sexta en 1861 y 1862, por lo que vemos  se le considera el centro de atención de la historia. La séptima y la octava parte de la novela saltan a 1883, con la muerte de Fabrizio,  y 1910,  que no sólo pretende decirle al lector lo que sucede después de la muerte del Príncipe y mostrar el "Fin de la totalidad" , sino  también, para demostrar cómo se enfrenta el autor al devenir de la humanidad, al margen de lo que ocurra a las personas individualmente.  

Algunos pasajes de la novela, como el de la visita de Chevalley al Príncipe,  se convierten en un gran tratado filosófico;  el autor pone en boca de D.Fabrizio que Sicilia ha sido siempre lugar de conquista al que se le tenía que salvar. Il Gattopardo gira en torno al periodo garibaldino de 1860-1861, pero resalta que lo ocurrido en el pasado  volvería a pasar, también,  en el futuro, de acuerdo a las vivencias de T. de Lampedusa. 

        
El autor experimentó los sufrimientos de la Primera y la Segunda Guerra Mundial y ve cómo los cambios no han llegado nunca a su tierra. Eso le hace resaltar críticamente los cambios prometidos y nunca vistos de los años que relata. Aunque no todos los personajes de la obra actúan y piensan de la misma manera porque, por ejemplo, está claro que para Tancredi todo ha de cambiar, para que todo permanezca igual. Tancredi  lo sabe y no se inmuta cuando, con toda frivolidad, se cambia la chaqueta roja por la azul, para seguir flotando en el proceloso magma en el que se mueve. Es una afirmación que repite el Príncipe en varias ocasiones. Los cambios sí se producen entre las clases sociales. Ahora no sólo la nobleza tiene poder, la gente humilde como el alcalde, si sabe manejarse en los conflictos, a su favor, puede alcanzar poder económico y político y eso le permite ascender en la escalera social.   

En  recuerdo del 150 aniversario de los hechos contenidos en la obra de Il Gattopardo.



Los lugares sicilianos  de Giuseppe Tomasi di Lampedusa y de Il Gattopardo. 

Los lugares clave de Sicilia donde Tomasi ambientó su novela son: Palma di Montechiaro, Santa Margherita y Palermo.
  
Palma di Montechiaro es un pueblo de la provincia de Agrigento, con minas de azufre, limoneros y huertos de naranjas sanguinas que soportan las altas temperaturas del verano. Está en una colina. Tiene monumentos como el Palacio Ducal, con sus artesonados polícromados del siglo XVII, la catedral, y el convento del Santo Rosario de las benedictinas. Don Fabrizio podía visitar la clausura de las monjas, un privilegio que compartía con el rey de Nápoles, como recuerda la novela, basada en la propia biografía de Giuseppe Tomasi -descendiente directo de los príncipes Carlo y Giulio, fundadores de la villa de Palma en 1637-. Giulio, llamado el Duque Santo, quiso hacer una ciudad ideal, calco de una ciudad celeste. Su hija Isabella Tomasi -la Beata Corbera en la novela- llegó a ser priora. Actualmente, las monjas venden almendrados, dulces de colores verdes y amarillos, y libros que recuerdan la historia del Duca -un Santo (fallecido en 1669)-. Tomasi admiraba a su antepasado, pero se inspiró más en su bisabuelo Giulio IV, gran aficionado a la astronomía. Fue el príncipe de las patillas rojizas que Visconti tuvo en cuenta para caracterizar a Burt Lancaster en su película de 1963. Tomasi presenta a su bisabuelo Giulio como un hombre cuidadoso con sus telescopios y derrochando genio y figura como la de Don Fabrizio: “Nosotros fuimos los gatopardos, los leones: quienes nos sustituirán serán los pequeños chacales, las hienas; y todos, gatopardos, chacales y hienas, seguiremos creyéndonos la sal de la tierra”. 

                 
Palma está contenida en la parte mística del Gatopardo y Santa Margherita di Belice pertenece a la parte lúdica.  Buena parte de la región de Belice fue destruida por el terremoto de 1968. Tomasi iba allí de vacaciones, y desarrolla las páginas más felices de la obra. Todo el relato se sitúa en el palacio Filangeri, de la familia materna del escritor, hoy sede del Ayuntamiento y del Museo del Gatopardo. Las dimensiones palaciegas son menores que las de la novela. Recordemos que Tancredi y Angélica se pierden en un sinnúmero de habitaciones vacías. La Santa Margherita real es más discreta. El jardín es como el de la novela. En el Museo del palacio hay una sala de figuras de cera. Un Gatopardo que tiene mucho que desear al Burt Lancaster  de Visconti y una rígida Angélica de cera que nada tiene que ver con Claudia Cardinale. El más verosímil es el perro Bendicó, el que en la novela acaba disecado. Sobrecoge oír la voz de Tomasi leyendo un fragmento de Lighea, su cuento sobre una sirena siciliana del pasado grecorromano. Se expone un manuscrito de Il Gattopardo; cartas y fotos  y suena el fondo de música de los valses de la de la novela  y de la película. Tomasi llama villa de Donnafugata a lo que es el palacio y la villa de Santa Margherita. El palacio de Donnafugata (el de Santa Margherita) es descrito en la novela como si fuese una presencia viva, y corresponde punto por punto a la memoria nostálgica de Tomasi. Hoy todo todo el pueblo de Santa Margherita es “Gattopardo” y  así se explota turísticamente.

El tercer lugar es Palermo, la ciudad de Il Gattopardo y del príncipe de Lampedusa. Giuseppe Tomasi fue el propio Gattopardo, o así se sintió. Se casó con Licy, Alexandra Wolff von Stomersee, una noble letona de origen alemán, que llegó a ser vicepresidenta de la Asociación Italiana de Psiquiatría. Como no tuvieron descendencia, Tomasi decidió nombrar hijo adoptivo a su sobrino Gioacchino Lanza, propietario del palacio Amato di Galati (conocido como Lanza Tomasi). donde Tomasi acabó su novela. Tomasi di Lampedusa reposa en el cementerio de los Capuchinos, en una sencilla tumba.

                                       

Sugerencias didácticas.

Como podemos deducir por las características de la obra literaria y de su representación cinematográfica, Il Gattopardo tiene un amplio recorrido de aprendizajes: geográficos, históricos, culturales, literarios, musicales, además de ser una lección de cine y de interpretación. 

Si puede seguirse la obra en italiano, la lectura o la audición de los diálogos de la película, se añade un interés por la lengua,  porque permitirá comprobar que no es tan distinta de otras lenguas románicas conocidas y se entiende mucho más de lo que a priori pueda creerse si no se ha estudiado antes. Por lo tanto, recomendamos hacer ese esfuerzo añadido, con  apoyos de subtítulos, diccionario, etc. Algunas sugerencias de observación:

  • Antes de nada, es interesante acercarse al autor y conocer su biografía, por la importancia que tiene su personalidad en relación con el desarrollo de la obra. Quién fue, dónde  nació y vivió, qué hizo durante su vida, etc. 
  • Se recomienda la lectura de la novela antes que ver la película para luego poder comprobar las diferencias entre lo que imaginábamos de cada elemento y lo que Visconti representó. 
  • También se pueden comparar, una vez leída la novela y vista la película, los finales de ambos textos. 
  • ¿Tienen el mismo punto de vista el autor y el director? ¿Qué mensajes ofrecen?
  • ¿Quién es el personaje principal, el protagonista del relato?. Cómo se llama, que situación familiar y social tiene. Dónde vive. Cómo viste. Cómo se le puede describir físicamente y por su forma de comportarse. ¿Cómo se caracteriza éticamente su comportamiento?
  • ¿Con qué otros personajes se relaciona en situación de igualdad, de superioridad, de inferioridad?. 
  • Características de cada uno de los personajes secundarios que desarrollan el argumento. ¿Qué opinión merece su comportamiento ético?. 
  • ¿Se comportan igual los hombres y las mujeres de la historia? En que se igualan, en qué se diferencian.
  • ¿Qué papel distintivo tiene el padre Pirrone entre los demás personajes de la obra?. 
  • ¿Cuántas clases sociales conviven en el relato?. ¿Qué relación tienen entre ellas?. 
  • Acercarse a las características de la época del Resorgimiento en Italia. En qué años se produjo, quién la protagonizó. Qué fin tenía. Qué estados estuvieron implicados. Cómo se resolvió. 
  • En un mapa de Sicilia,  buscar los lugares, ciudades y pueblos  en donde se desarrolla la historia y los itinerarios seguidos  por los personajes en los viajes. 
  • ¿Cuál será el tema más destacado de la historia?
  • ¿Qué otros temas van apareciendo que tengan importancia?  
  • La música tiene un papel fundamental en el desarrollo del relato. ¿Qué obras suenan? ¿A qué género pertenecen? ¿Quiénes son los autores? 
  • ¿Cómo puede resumirse la historia en pocas palabras?. 

___________________________

Para saber más

Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1959)  IL GATTOPARDO ( Novela en italiano)

Giuseppe Tomasi di Lampedusa:   El Gatopardo (Novela en español)

EL GATOPARDO (LUCHINO VISCONTI, 1963) (análisis y propuestas) 


José María Caparrós  (2004). El Gatopardo (L. Visconti, 1962-63 en Cien películas sobre Historia Contemporánea. Madrid: Alianza Editoral, pp. 92-97.

EL GATOPARDO, CINE E HISTORIA.




Capecchi,  John (2010)  El Leopard, entre la historia y la eternidad en Altritalini.net