martes, 1 de mayo de 2012

LAS HORAS (THE HOURS) (BASADA EN LA NOVELA DE MICHAEL CUNNIGHAM)

Es poco frecuente encontrarse con una obra en la que el protagonismo femenino sea tan intenso. Escasean los papeles de relieve para las mujeres en las producciones de Hollywood donde están más en un segundo plano, de acompañamiento, a causa de la importancia concedida a los roles masculinos. El relato de Las Horas  se caracteriza por lo contrario: los papeles masculinos tienen importancia y están bien dibujados, pero son ellas las que, en realidad, dan sentido a la historia. Historia de amor pasado, presente y futuro, contada en tres actos que abarca a casi un siglo para los  participantes. Son mujeres que intentan liberarse y tomar decisiones que consideran fundamentales para su existencia, en momentos y lugares diferentes.


TÍTULO:  LAS HORAS (THE HOURS)

TÍTULO ORIGINAL:  The Hours (Las Horas)
AÑO:   2002
DURACIÓN:   114 min.
PAÍS:    EEUU
DIRECCIÓN Stephen Daldry   
GUIÓN:   David Hare (Basada en la novela  de Michael Cunningham)
GÉNERO:  Drama
MÚSICA:   Philip Glass
FOTOGRAFÍA:   Seamus McGarvey
PRODUCTORA:   Paramount Pictures / Miramax

Argumento 

Por medio de Flashback y Flashforward son presentadas tres mujeres en tres relatos  aparentemente desconectados que poco a poco interactúan para, finalmente, dar sentido a la novela original y  a  su adaptación a la película. Cada una de ellas vive en épocas distintas, pero están unidas por idénticos anhelos y miedos. La narración  se inicia con un preámbulo en el que se muestra el suicidio de la primera mujer, Virginia Woolf en 1941. Se hunde en el río con piedras en los bolsillos para ahogarse irremisiblemente. Virginia Woolf había vivido en un elegante barrio de Londres, a principios de los años veinte; como aparente terapia, se va al campo para luchar contra su depresión a modo de locura, sin conseguirlo. Empieza a escribir su primera gran novela, Mrs. Dalloway, en  1923.  

A la segunda mujer, Laura Brown, se le presenta en 1951, a finales de la Segunda Guerra Mundial. Está casada, es madre y está embrazada de su segundo hijo. Vive en Los Ángeles, está leyendo la novela de Woolf Mrs. Dalloway y la considera tan reveladora que le sugiere la posibilidad de cambiar su vida radicalmente. Laura comparte con Virginia Woolf la depresión. Pero la escritora es consciente de ello y la vive como una enfermedad, como algo que combatir, en cambio ella está sumergida en su depresión. Es una persona que no vive su propia vida, actúa para representarla. Su profunda infelicidad es la condición natural de su existencia. Laura, en el desenlace de la historia, opta por la única salida que puede tomar. En realidad, está eligiendo vivir antes que morir. Se trata de una mujer confundida por problemas en un matrimonio del que ya no desea formar parte; no tiene idea alguna acerca de su sexualidad; es alguien desesperadamente infeliz; ni tan siquiera sabe si en realidad desea seguir viviendo: sólo es lectora de las vidas de otros, no participa. Está perdida. No tiene opciones. Nada. Laura apenas ha tomado decisiones en la vida; se ha refugiado en los libros. 

La tercera mujer es Clarissa Vaughan, la sitúa en el año 2001,  vive en Nueva York,  es una versión  de principios del siglo XXI  de “Mrs. Dalloway" que así la apoda su amigo Richard.  Está enamorada de Richard Brown, un brillante poeta enfermo de SIDA para el que organiza una fiesta por un premio literario otorgado; Clarissa le dedica sus cuidados diarios.  Ella es una mujer que aparentemente ha sido dueña de sus actos.  Ha tenido una hija porque la quería y está con la amante que desea. A pesar de ello, siente que su mundo tiene fisuras y está a punto de caer al vacío.

Las tres mujeres afrontan su reto ante la existencia, en un momento de crisis personal, de forma muy diferente. Una elige la muerte, otra la huida y otra la resignación. Y al final, sólo queda esa vida vivida que jamás volverá, con el fin definitivo para Virginia, (Nicole Kidman), con el premio concedido, que no supimos ver ante nosotros, en el caso de Clarissa (Meryl Streep) y con el merecido perdón para Laura (Julianne Moore). Tres senderos diferentes, tres senderos forjados en el tiempo; con cada uno de los años, de los días y las horas de nuestra preciosa e irrepetible existencia. Curiosamente las dos historias  brotan y son consecuencia de la obra literaria de Virginia Woolf,  Mrs. Dalloway. Las tres historias están interconectadas con la novela: Una la está escribiendo, otra la está leyendo, y  la  tercera  la  está viviendo.  Las horas  no es  una película fácil; exige de más de un visionado para atrapar el conjunto de sus muchas riquezas, de sus múltiples enseñanzas, de su canto al amor (perdido, presente y futuro) y de la importancia que se le concede a la persona.
De la misma manera que la Señora Dalloway literaria, las tres mujeres se despiertan una mañana, desayunan, compran o reciben un ramo de flores, y preparan una fiesta. Las tres tendrán un acercamiento homosexual. Las tres se verán relacionadas con un suicidio. Las tres se sentirán confusas, insatisfechas e incomprendidas. Y cada una de ellas, a su manera, huirá...O será abandonada. Lo más destacado  que da significado al título de la historia, es que las tres, al inicio de un nuevo día, deberán enfrentarse a todas “las horas” que les quedan por delante en sus vidas,  en las que no encuentran razón de ser, ni de estar, porque su respectiva vida interior sigue unas reglas dictadas desde el exterior que no les comprende, aunque no les coarte, ni obstaculice realizarse. Aun así, el sentimiento de soledad encierra a estos frágiles seres en su tristeza, con deseo de rebeldía o de realidad soñada de unos sueños imposibles. En ese círculo de negligencia emocional quedan fuera aquellas personas que, en el fondo, significan la simplicidad, son de sentimientos elementales y como consecuencia no comprenden a las tres protagonistas y que interpretan unos excelentes Sally (Alison Janney), Julia (Claire Danes),  Leonard (Stephen Dillane) o Richard (Ed Harris), son personajes cercanos situados en una forzosa lejanía sentimental.

La película y por supuesto la novela, ponen de manifiesto las heridas que supuran en silencio, los corsés que atenazan por diversos motivos e impiden seguir. La obra, está en un diálogo constante con la escrita por Woolf. Pretende ser una señal, un grito de socorro, como lo hiciera Virginia Woolf en La Señora Dalloway. Desde el punto de vista psicológico refleja la complejidad del mundo femenino y los laberintos de unos personajes hipersensibles que no sienten seguridad por nada de lo que hacen, que necesitan huir continuamente de sí mismos y que dan salida a sus sentimientos en la literatura, las flores, o en una afectividad, aunque sea un tanto epidérmica y pasajera. El pesimismo ambiental muestra cómo algunos acontecimientos pueden cambiar la vida; o mejor, su percepción sobre ella. La muerte o los flirteos con ella, no son más  que una metáfora, una imagen de que una ruptura, una situación de cambio es una  oportunidad para transformarse, o para aceptar más conscientemente la existencia, y lo bueno y malo que ella tiene. No obstante, hay que señalar que si bien se percibe cierta posibilidad de esperanza y mejora (los personajes pueden elegir lo que hacer con sus vidas y rectificarlas), siempre queda el poso de la incapacidad para satisfacer los propios anhelos o poder transmitírselos a otros.

El director ha manifestado que el tema de la película"...No es la depresión femenina ni la ambigüedad sexual, sino los altos costes a pagar por los cambios que son necesarios que uno mismo efectúe por y para la libertad de los demás". 
Por eso pone en boca de sus personajes comentarios como que “hay que mirar la vida y afrontarla”, “no disimular el vacío de un vida organizando fiestas”, o “alguien tiene que morir para que los demás aprecien el tesoro de la vida”.

El mérito de la obra cinematográfica está en su magnífica estructura narrativa, con un impecable paralelismo de las tres vidas y de las tres épocas, haciendo que cada historia transcurra, sincronizada con las otras, en un solo día, y con la analogía entre la literatura de Michael Cunningham y el celuloide de Daldry, a partir del referente de la obra de Woolf,  en una perfecta simbiosis artística. Su fuerza, en contra de la poco frecuente capacidad para conjugar cine y literatura, llega impecable por medio de la conexión entre dos de las tres historias, con un vínculo dramático de gran convicción y belleza y con un metalenguaje audiovisual de gran calidad.

La película cuenta con una excelente dirección de actores (la constantemente afligida Woolf; la angustiada Laura al dejar a su hijo en casa de una amiga en un momento crítico para ella; la destrozada Clarissa mientras conversa con Louis),  etc., y la buena sintonía interpretativa con los segundos que les acompañan. También tiene una sólida realización técnica, como la surrealista escena de  la posible muerte de Laura en unas aguas que la absorben mientras duerme en el hotel.

La banda sonora creada por Philip Glass, arropa la película. Puntúa  expresivamente los créditos iniciales y las escenas del film: cuando Laura prepara la tarta con el niño para celebrar el cumpleaños de Dan, tiende a advertirnos que algo pasa, con sus exageradas notas respecto a las imágenes que vemos. Es más comedida en otros fragmentos de la cinta, sutil e inteligentemente, da pistas y pautas al relato.  Las Horas tiene un entretejido musical de gran rigor. Señala Glass:

«Con la música establecí puentes entre las historias en lugar de separarlas»... «Una de las cosas más interesantes de la película es que va saltando de historia a historia, y deviene habitual que un tema se inicie en una historia y avance en las otras dos. Se podría pensar que cada historia debería disponer de su propia música, pero decidí no enfocarlo así.»

Con ello, Glass opta por imitar el estilo de Michael Cunningham en la novela, y el de David Hare en el guión: superpone pautas y sigue un continuum que avanza a través del tiempo y del espacio, mientras las historias se mezclan, dice:

«Desde el principio tomé una decisión esencial: cada pie musical debía establecer el puente entre las tres historias»… «y devenir de un modo muy persuasivo para ofrecer la banda sonora. Al fin y al cabo, no se trata realmente de historias separadas —cada segmento está hablándonos de una parte de la misma historia—. El punto de vista emocional se mantiene muy coherente, en tanto que las tres partes tratan de autoaniquilación, supervivencia, o enfrentamiento con uno mismo. Busqué la misma clase de coherencia para la música, para que fuera la hebra que entretejiera el camino a través de las tres épocas, un camino que las uniera en una sola»

 La coherencia estructural era el gran objetivo para todos los implicados en el film.

Aunque es una excelente  historia, muy bien dibujada  y presentada, en el relato  hay algunos elementos oscuros que no están bien explicitados o definidos. Faltan datos para ver porqué supone un tormento para Laura Brown hacer el pastel a su marido, o  porqué es tan torpe con su hijo que está tan ligado a ella, que observa sus movimientos  y actúa como si le hubiera transmitido su depresión, lo que hace  que se sienta enormemente perdido. Tampoco se  entiende bien el beso de Laura a su vecina Kitty, a la que admira y rechaza por igual, cuando se derrumba en su cocina. Asimismo, tampoco se perfilan detalles explicativos del pasado de Clarissa Vaughan con Richard y con Louis, ni porqué esta mujer es apodada desde siempre "la Señora Dalloway" por su amigo. Igualmente se ve difuso el pavor que Virginia Woolf siente ante el servicio.

La novela  The Houres  

La película es una trasposición de la novela de MichaelCunningham, ganadora del Pulitzer en 1998, con algunas salvedades formales tales como comunicar casi todo lo que en el libro se refiere a lo que sucede en el interior de las protagonistas, en forma de acción y comportamiento. La novela  es una meditación sobre el paso del tiempo y la complejidad de las relaciones humanas.  Dice el guionista Hare:


«En la película, no se puede disponer de la voz interior a menos que sea voz en off…Desde el mismo principio, convenimos meridianamente que no usaríamos la voz en off; una vez que esto estaba claro, tuve que crear cierto número de situaciones que expresaran lo que estaba pasando en el interior de la mente de los personajes sin tener que explicarlo. Por ejemplo, todo el tema del estado en que el marido de Laura ha regresado de la guerra: necesitamos saber cómo ha afectado al matrimonio su experiencia bélica. Hay la sensación de que la Segunda guerra mundial se filtra en la película, lo que tuve que explicitar en la escena de la fiesta de aniversario hacia el fin del film, donde él habla acerca de la primera vez que la vio. Por supuesto, eso no se expresa abiertamente en el libro. Tuve que generar toda una serie de situaciones como ésta para comunicar lo que pasaba en el interior de los personajes. Otro ejemplo: también tuve que cambiar completa y radicalmente al compañero de Clarissa, y la vida privada de ésta, para recrear y expresar varios aspectos que se producen en sus mentes…En el libro se ahonda en lo que les sucede a Clarissa y Richard cuando eran jóvenes, y ello es excelente para la novela. Pero nosotros ya teníamos las tres historias, y la idea de retroceder en el tiempo en alguna de ellas no me parecía apropiada. Quería hacerlo por medio de lo que dicen los personajes, y del modo en que permanecen juntos, en lugar de mostrarlo. Creo que descartándose uno mismo estas vías, se aplica una disciplina en las cosas que resulta más enriquecedora.»


Virginia Woolf  

Adeline Virginia Stephen nació en  Londres, Reino Unido en 1882 y murió ahogada  por suicidio  en el  río Ouse, cerca de  su casa de  Sussex  en Lewes, el 29 de marzo de 1941. Como recoge la novela de Cunningham y la película; dejó dos cartas:  una para su hermana Vanessa y otra  para su marido Leonard. (para seguir su biografía


El Reino Unido y Londres en esa época. 
Su nacimiento coincidía con la etapa consolidada de la era victoriana (1837 - 1901) con todo lo de positivo que contenía desde el punto de vista económico, político y social sin que dejaran de haber profundas desigualdades. La nobleza era propietaria de grandes fincas y tenían grandes prevendas sociales. Se emparentaba con la burguesía capitalista, propietaria  de negocios e industrias que prefirió unirse a las aspiraciones y modos de la clase alta para acceder a sus títulos a través del capital y del matrimonio. La clase media restante iba creciendo durante el último tercio de siglo: comerciantes mayoristas, altos funcionarios, profesionales liberales... Son los que adoptaron los principios puritanos que caracterizaron a la sociedad victoriana: vida discreta y ordenada, austeridad económica, metodismo religioso y conservadurismo político. En las clases bajas, artesanos especializados con salarios suficientes y reconocidos profesionalmente, que supieron mantener su fuerza gracias al peso de sus asociaciones laborales, autorizadas incluso antes que los sindicatos. El siguiente grupo, el proletariado, muy numeroso por la industrialización, vivía con grandes carencias, suavizadas desde 1850. 

El paro y muchas bocas que alimentar hacía que sus hijos trabajaran muy pronto en las fábricas y las hijas también como servicio doméstico de la nobleza, la alta burguesía y clases medias. La servidumbre se duplicó en el último tercio del siglo XIX. Las mujeres de la clase media tampoco tuvieron oportunidades laborales; la mayoría de las preparadas se colocaba como institutriz o profesora. En esa  tesitura, Londres entró en el siglo XX como capital del imperio más grande de la historia.  

La población de Londres creció rápidamente en las primeras décadas, y se amplió el transporte público: Una amplia red de tranvías y servicio de autobuses empezaba con 1900; con grandes mejoras en la red de ferrocarril tanto bajo como sobre tierra, y hubo una electrificación progresiva. Durante la Primera Guerra Mundial, Londres fue muy castigado por  los bombardeos sucesivos  de las aeronaves alemanas Zeppelín. Ocasionaron alrededor de 700 muertes y causaron gran terror, aunque sólo era un anticipo de lo que le esperaba como consecuencia de las dos guerras mundiales. El periodo de entre-guerras Londres, creció mucho. Con unas zonas suburbanas con preferencia por las casas adosadas, recordando un estilo de vida rural. Esto influyó en la continua expansión de la red ferroviaria, tranvías y metro, además de automóviles.

Los suburbios de Londres se expandieron fuera del Condado de Londres, y se adentró en los vecinos de Essex, Hertfordshire, Kent, Middlesex y Surrey.  Como el resto del país, Londres sufrió mucho durante la Gran Depresión en la década de 1930. Momento en el que surgen partidos políticos de extrema derecha e izquierda. El Partido Comunista de Gran Bretaña ganó un escaño en la Cámara de los Comunes, y la extrema derecha, Unión Británica de Fascistas, recibió un amplio apoyo. Los enfrentamientos entre derecha e izquierda culminaron en la Battle of the Cable Street el año 1936. 
La población de Londres había alcanzado 8,6 millones de personas en el año 1939. Un gran número de judíos, que huían de la Alemania nazi, se establecieron en Londres durante esa época, generalmente en el West End. Durante la Segunda Guerra Mundial, Londres como otras ciudades británicas, sufrió bombardeos de Luftwaffe, fuerza aérea alemana nazi que llevó acabo The Blitz, el bombardeo  entre el 7 de septiembre de 1940 y 10 de mayo de 1941 ocasionó 43.000 muertes, y destruyó más de un millón de viviendas. Antes de los bombardeos, cientos de miles de niños de Londres fueron evacuados al campo para evitar las consecuencias que podían tener. Los civiles se refugiaron de los asaltos aéreos en las estaciones de metro. 

Durante los siguientes años, los bombardeos disminuyeron en intensidad, ya que Hitler se concentró más en el frente oriental. Hacia el final de la guerra, años 1944/55, Londres fue objeto de un nuevo ataque con misiles que fueron disparados desde la Europa ocupada por los nazis. Londres sufrió graves daños y muchas bajas, siendo la parte más afectada la zona de los Docklands. 

Mrs. Dalloway
La obra de Virginia Woolf, Mrs. Dalloway, que inspiró a  Michael Cunningham en la escritura de  Las Horas fue publicada en 1925, pero tenía muy poca seguridad de llegar a un buen resultado, como ella misma confesó en su diario: no se sentía capaz de escribir una novela larga con el mismo estilo que sus historias cortas anteriores. De lograrlo, ¿quién le garantizaba que no sería un fracaso? Sin embargo, la novela fue un éxito y vista desde nuestros días, una obra maestra. En ella ya aparece el tema principal de la escritora: la escisión entre el deber ser y el querer ser de la mujer de su época; así como sus temas menores: el saber envejecer y la sexualidad. Tiene una narrativa radial y no lineal; busca muchos caminos para explorar la personalidad de Clarissa Dalloway. Construye la narración y los personajes en dos niveles: el histórico, externo y lineal, y el psicológico, interno y subjetivo que se mide por la intensidad emocional. Íntimamente relacionados, en muchos momentos, los eventos externos se disparan y repercuten en lo más profundo de los protagonistas, prolongándose más allá del incidente mismo. En la obra, se experimenta sobre el flujo de la conciencia, se introducen elementos del recién nacido séptimo arte y de las vanguardias pictóricas, en especial del cubismo: recurre al montaje, los close-ups y los cortes rápidos para tejer una historia tridimensional; describe percepciones sensoriales que nacen en recorrido por su  ciudad, Londres; hace desfilar tonalidades, ruidos, olores, formas como si pintara un lienzo donde el todo se ve fragmentado, sin perder su unidad.   

Como el Ulisesde James Joyce (1922), La Sra. Dalloway se desarrolla en un solo día, desde las diez de la mañana hasta las tres de la madrugada. Las campanadas del Big-Ben señalan el paso de las horas. Es un día en la vida de Clarissa Dalloway, esposa de Richard Dalloway, miembro del Parlamento. Es una mujer de cincuenta y dos años, que, como otras, vive agobiada por una serie de tareas impuestas: visitas, comidas, labores domésticas; que ha de seguir, como requiere su posición. Pero ella siente que la vida es otra cosa, una hermosa y gran aventura. El relato de Clarissa  se desarrolla en un luminoso día del mes del junio, en el que organiza una fiesta.  En los preámbulos, se encuentra con personajes que la transportan a su pasado y,  se enfrenta a circunstancias que la hacen reflexionar acerca de lo que le obliga su condición femenina. En otra parte de la ciudad se desarrolla otra historia, la de Septimus Warren Smith, veterano de la Primera Guerra, que tiene grandes secuelas  de su participación como soldado, con la aniquilación de sus posibilidades como ser humano. Ese hecho es utilizado por la  escritora para exhibir sus propias angustias y con todo ello configurará una narración dramática. Además, por sus lecturas de Freud, Virginia desarrolla su propio método psicoanalítico para explicar las sensaciones, la memoria y la represión. Como Freud, cree que parte del comportamiento del adulto viene en la infancia. Basada en esta teoría, la autora utiliza de manera magistral Flashbacks, para presentar aspectos significativos de la infancia y juventud de Clarissa; imágenes que ayudan a explicar su presente.

Virginia Woolf tuvo una riquísima personalidad y desarrolló muchos aspectos: fue  una entusiasta editora de escritores noveles, líder intelectual del grupo Bloomsbury –que contaba entre sus integrantes a la pintora Dora Carrington, la escritora Vita Sackville West y al economista Maynard Keynes–. 

Elaboró una aguda crítica de la sociedad de su época, fue una de las escritoras inglesas más notables del siglo XX y un icono del feminismo. De este personaje tan polifacético, la película  Las Horas sólo atiende a  su creatividad literaria y a su locura, de la que se sugiere que es la causa de su posterior suicidio, sin mencionar que en 1941 Woolf estaba angustiada por las victorias nazis en la guerra y perseguida por el origen judío de su esposo. Este es el recorte que hace el film de la escritora, cuya lucidez sólo se revela en el diálogo final que sostiene con su marido. El lesbianismo de Virginia está abordado por su desplazamiento hacia las otras mujeres: Clarissa, una lesbiana socialmente asumida, las otras con una sexualidad por lo menos confusa y el beso entre mujeres, que recuerda Mrs. Dalloway en la novela, está actualizado en los que las tres protagonistas dan a otra fémina.

El rastro más destacado de la novelista de Woolf en la novela de Las Horas es su manera de hacer fluir la conciencia y la interioridad de los personajes, preferentemente femeninos, y su capacidad para externalizar sus sentimientos y angustias, que ha sido muy bien recogida también en la película.

Mrs. Dalloway, de Virginia Woolf  fue llevada al cine  en  1997 Con guión: Eileen Atkins y dirección  de  Marleen Gorris. Estuvo interpretada  por Vanessa Redgrave, Natascha McElhone y Michael Kitchen.
La directora se enfrentó al universo literario de Virginia Woolf con conciencia de la dificultad que implicaba esta tarea. Para su transposición al cine, hizo uso del Flahsback  y de la voz  en off.  Aunque fue acertado el uso del Flashback,  la voz en off supone un recurso difícil de manejar porque reduce la expresividad de los personajes al tener un relator que se solapa a su actuación. Si bien no se trata  de una obra equiparable al resultado de Las Horas, la señalamos  como un elemento que desde el punto de vista  de adaptación literaria, tiene también su interés. 


Sugerencias didácticas. 
  • El relato de Las Horas  tiene una estructura de las llamadas en paralelo. Es decir contiene tres historias  que reproducen secuencias semejantes, con el mismo orden, aunque  en distinto espacio y tiempo. Puede verificarse si  se observa, a qué espacio y tiempo corresponde la primera, con qué protagonista. A continuación se observará el espacio y tiempo de la  segunda, y la segunda protagonista e igualmente, se verá de la tercera historia. ¿Qué datos o situaciones  se repiten en los tres relatos? ¿Cuáles son diferentes?.
  • A pesar de los paralelismos, las protagonistas tienen distinto perfil y lo son por razones distintas. ¿En qué  se diferencian aunque el papel que están realizando sea semejante?. 
  • El análisis anterior se ha podido hacer tanto viendo la película como leyendo la novela.  Si ahora tomamos un capítulo de la novela y un episodio de la película  veremos que hay una transposición  de  datos  del medio literario al audiovisual pero se cambia sustancialmente la forma de presentarlos.¿Cómo se representan en el cine las descripciones? ¿y la narración? ¿y los  diálogos, monólogos o pensamientos?  
  • ¿Qué tipo de planos son descriptivos? ¿Se distingue fácilmente la expresividad de los personajes (si está triste, alegre, reflexivo) cuando se describe un ambiente de forma general?  ¿Cómo  se comprende  una  descripción  externa o psicológica de una persona en la película? ¿qué  tipo de planos se utilizan? 
  • ¿Hay narración en este relato cinematográfico, o más bien se narra  a través de la acción?  ¿Cómo representa la acción? 
  • Vayamos un poco más lejos. La primera protagonista, Virginia Woolf, no es  sólo un recurso literario en Las Horas, sino que es una autora  real  en una situación real que pretende rememorar la obra que estudiamos. Nos introduce en el mundo de Inglaterra y Londres  de  finales del siglo XIX y sobre todo de la primera mitad del siglo XX. ¿Entre qué años vivió? ¿En qué  época histórica? ¿Qué tendencias literarias sigue? ¿A qué autor que había publicado recientemente emula en su obra? ¿Hay semejanzas?
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Lecturas